Deliciosos postres al horno para los más golosos
¡Hola, amantes de la repostería! ¿A quién no le apetece a veces un postre casero, calentito y recién salido del horno? Aunque los postres fríos tienen su encanto, hay algo especial en el aroma que desprende un bizcocho o un crumble mientras se cocina.
Por eso, hoy os traigo una selección de cuatro postres de horno que son un clásico y que siempre triunfan. Son recetas perfectas para compartir, para una tarde de lluvia o para sorprender a los invitados. ¡Preparaos para encender el horno y disfrutar!
1. Brownie de chocolate y nueces
El brownie es el postre ideal para los amantes del chocolate. Con su exterior ligeramente crujiente y su interior húmedo y denso, cada bocado es una explosión de sabor. La combinación con nueces añade un toque de textura y amargor que equilibra la dulzura del chocolate.
Es un postre fácil de hacer, que no requiere de mucho tiempo y que siempre es un éxito. ¡No hay quien se resista a un trozo de brownie recién horneado!
Ingredientes:
- 200g de chocolate negro (70% cacao)
- 150g de mantequilla sin sal
- 200g de azúcar
- 3 huevos
- 100g de harina de trigo
- 100g de nueces picadas
- Una pizca de sal
Preparación:
Precalienta el horno a 180°C y prepara un molde cuadrado o rectangular con papel de hornear.
En un cazo a fuego bajo o al baño maría, derrite el chocolate junto con la mantequilla.
En un bol grande, bate los huevos con el azúcar hasta que blanqueen y doblen su volumen.
Incorpora la mezcla de chocolate derretido a los huevos y mezcla con una espátula.
Añade la harina tamizada y la pizca de sal, y mezcla con movimientos suaves y envolventes.
Por último, agrega las nueces picadas.
Vierte la mezcla en el molde y hornea durante 25-30 minutos. El centro debe quedar ligeramente húmedo.
2. Crumble de manzana y canela
El crumble es el postre perfecto para una tarde acogedora. Es una tarta desestructurada que combina una base de fruta dulce y especiada con una capa superior crujiente y dorada de mantequilla, harina y azúcar. La manzana y la canela son una combinación clásica que nunca falla.
Es ideal para servir templado, acompañado de una bola de helado de vainilla o un chorrito de crema inglesa. ¡Una verdadera delicia de confort!
Ingredientes:
- 4 manzanas
- 100g de azúcar moreno
- 1 cucharadita de canela en polvo
- Zumo de 1/2 limón
- Para el crumble: 150g de harina, 100g de mantequilla fría, 100g de azúcar moreno
Preparación:
Precalienta el horno a 180°C. Pela y corta las manzanas en cubos.
En un bol, mezcla los cubos de manzana con el azúcar moreno, la canela y el zumo de limón.
Extiende la mezcla de manzana en una fuente apta para horno.
Para el crumble, mezcla en otro bol la harina, el azúcar moreno y la mantequilla fría cortada en cubos. Trabaja con los dedos hasta obtener una textura arenosa.
Esparce la mezcla del crumble sobre las manzanas.
Hornea durante 30-40 minutos, o hasta que la parte superior esté dorada y crujiente.
3. Tarta de queso horneada
La tarta de queso horneada es un clásico de la repostería por una buena razón: es cremosa, suave y con un sabor incomparable. A diferencia de las tartas de queso frías, esta versión tiene una textura más densa y un ligero toque tostado que la hace irresistible.
La receta que os propongo es sencilla, con ingredientes básicos que siempre tenemos en casa, pero el resultado es una tarta digna de un restaurante. ¡Ideal para celebraciones o para darse un capricho!
Ingredientes:
- 250g de galletas digestivas
- 100g de mantequilla derretida
- 500g de queso crema (tipo Philadelphia)
- 200g de azúcar
- 3 huevos
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 200g de nata para cocinar (o crema de leche)
Preparación:
Precalienta el horno a 170°C. Tritura las galletas y mézclalas con la mantequilla derretida. Presiona la mezcla en la base de un molde desmontable.
En un bol, bate el queso crema con el azúcar hasta que esté suave.
Incorpora los huevos de uno en uno, batiendo bien después de cada adición.
Añade el extracto de vainilla y la nata, y mezcla hasta obtener una crema homogénea.
Vierte la mezcla sobre la base de galletas.
Hornea durante 45-55 minutos. El centro debe quedar ligeramente tembloroso. Deja enfriar dentro del horno apagado y con la puerta entreabierta.
4. Bizcocho de yogur y limón
El bizcocho de yogur es un básico que todo el mundo debería tener en su repertorio. Es increíblemente fácil de hacer, y con la adición de ralladura y zumo de limón, se convierte en un postre o merienda con un sabor fresco y delicioso.
Es un bizcocho esponjoso, con una miga perfecta y que se mantiene jugoso durante varios días. ¡Perfecto para un desayuno de fin de semana o para acompañar un café!
Ingredientes:
- 1 yogur natural (el vaso servirá de medida)
- 3 huevos
- 2 vasos de azúcar
- 3 vasos de harina de trigo
- 1 vaso de aceite de girasol
- 1 sobre de levadura química (polvo de hornear)
- La ralladura de 1 limón y el zumo de 1/2 limón
Preparación:
Precalienta el horno a 180°C y engrasa y enharina un molde.
En un bol, bate los huevos con el azúcar hasta que la mezcla blanquee.
Añade el yogur, el aceite y el zumo de limón y mezcla bien.
Incorpora la harina y la levadura tamizadas, mezclando con movimientos suaves. Por último, añade la ralladura de limón.
Vierte la masa en el molde y hornea durante unos 35-40 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo, salga limpio.
Con estas cuatro propuestas, ya no tendréis excusa para no encender el horno y disfrutar de postres caseros y deliciosos. ¡A hornear!