4 Recetas de Crema de Verduras para Cuchara y Cuchillo

Recetas de Crema de Verduras para Cuchara y Cuchillo

A menudo, las cremas de verduras nos recuerdan a la dieta o a platos sin mucha gracia. ¡Pero eso está a punto de cambiar! Te traigo cuatro recetas de cremas que no solo son deliciosas y nutritivas, sino que también tienen una textura y un ‘algo’ especial que las hace dignas de un restaurante.

He añadido ingredientes que aportan un extra de sabor, color y textura, convirtiéndolas en platos completos. Prepárate para descubrir que las cremas pueden ser la estrella de tu menú.

1. Crema de Zanahoria con Jengibre y Crujiente de Garbanzos

Esta crema es una explosión de sabor. La dulzura de la zanahoria se potencia con el toque picante y fresco del jengibre, mientras que los garbanzos asados le dan un ‘punch’ crujiente que la hace adictiva. Es un plato reconfortante y lleno de vitaminas.

Ingredientes

  • 500g de zanahorias
  • 1 cebolla mediana
  • 2 cm de jengibre fresco
  • 1 litro de caldo de verduras
  • 200g de garbanzos cocidos
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Comino en polvo
  • Sal y pimienta

Preparación

Empieza pelando y picando la cebolla y el jengibre. En una olla con un chorrito de aceite de oliva, sofríe la cebolla hasta que esté transparente. Añade el jengibre rallado y sofríe un par de minutos más.

Incorpora las zanahorias peladas y troceadas, y remueve. Cubre con el caldo de verduras y cocina a fuego medio hasta que las zanahorias estén muy blandas. Mientras, precalienta el horno a 200°C. Seca bien los garbanzos, mézclalos con aceite, sal y comino, y tuéstalos en una bandeja hasta que estén dorados y crujientes.

Cuando las zanahorias estén listas, tritura la crema con una batidora de mano hasta conseguir una textura fina. Sirve la crema caliente y decora con los garbanzos crujientes por encima.

2. Crema de Calabacín y Queso de Cabra con Tomates Secos

Una combinación clásica y ganadora. La suavidad del calabacín se realza con el sabor potente y ligeramente ácido del queso de cabra.

Los tomates secos, rehidratados en aceite, aportan un contraste dulce y una textura masticable que convierte la crema en un plato mucho más interesante.

Ingredientes

  • 2 calabacines grandes
  • 1 puerro
  • 1 patata pequeña
  • 50g de queso de cabra en rulo
  • 50g de tomates secos en aceite
  • 750ml de caldo de pollo o agua
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta negra

Preparación

Lava y trocea los calabacines, el puerro (solo la parte blanca) y la patata. En una olla, sofríe el puerro con un poco de aceite de oliva. Añade el calabacín y la patata y sofríe unos minutos.

Cubre con el caldo de pollo o agua y cocina a fuego medio hasta que las verduras estén tiernas. Mientras, pica finamente los tomates secos. Cuando las verduras estén cocidas, retira la olla del fuego, añade el queso de cabra y tritura todo con la batidora de mano hasta que no queden grumos.

Salpimenta al gusto. Sirve la crema caliente o tibia y decora con los tomates secos picados por encima.

3. Crema de Remolacha y Yogur con Pistachos

Esta crema no solo es deliciosa, sino también visualmente espectacular. El vibrante color de la remolacha llama la atención de inmediato, y su sabor terroso se equilibra perfectamente con la acidez del yogur griego.

Los pistachos aportan el toque crujiente y salado que eleva la receta a otro nivel.

Ingredientes

  • 500g de remolacha cocida
  • 150g de yogur griego natural
  • 1 diente de ajo pequeño
  • Pistachos pelados
  • Aceite de oliva
  • Sal y comino en polvo

Preparación

Pela y trocea la remolacha cocida. Ponla en una batidora de vaso junto con el yogur griego, el diente de ajo pelado, un chorrito de aceite de oliva, sal y un poco de comino en polvo. Tritura a máxima potencia hasta obtener una crema muy fina y homogénea.

Puedes añadir un poco de agua fría si la prefieres más líquida. Sirve la crema en cuencos, decora con pistachos picados gruesos y un hilo de aceite de oliva. Es perfecta para servir fría, ideal para el verano.

4. Crema de Champiñones y Setas con Huevo Escalfado y Trufa

Un plato que parece de alta cocina pero es sorprendentemente fácil de preparar. La intensidad de los champiñones y las setas se funde en una crema rica y sabrosa, y el huevo escalfado aporta una yema líquida que es una auténtica delicia.

El aceite de trufa es el toque final que la convierte en una experiencia gourmet.

Ingredientes

  • 400g de champiñones y setas variadas
  • 1 chalota o media cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 750ml de caldo de pollo o vegetal
  • 4 huevos
  • Aceite de trufa
  • Perejil fresco
  • Sal y pimienta negra

Preparación

Limpia y pica finamente los champiñones y las setas. Pica también la chalota y el ajo. En una olla, con un poco de aceite, sofríe la chalota hasta que esté blanda. Añade el ajo picado y, a continuación, los champiñones y las setas.

Sube el fuego y cocina hasta que suelten el agua y se doren. Cubre con el caldo, salpimenta y cocina a fuego lento durante 15 minutos. Mientras, prepara los huevos escalfados. Hierve agua con un chorrito de vinagre.

Remueve con una cuchara para crear un remolino y rompe el huevo en el centro. Cocina 3-4 minutos. Tritura la crema de setas hasta que quede muy fina. Sirve la crema caliente en cuencos, coloca un huevo escalfado en el centro y rocía con unas gotas de aceite de trufa.

Termina con un poco de perejil picado.